Hay experiencias que permiten descubrir cuánto se ha aprendido, pero también hasta dónde se puede llegar. Así lo vivió Marla Daniela Castillo, estudiante de la Licenciatura en Negocios Turísticos de la Universidad Madero, quien realizó su Estadía I en el Hotel Chablé, en Yucatán, enfrentándose por primera vez a nuevos procesos, responsabilidades y dinámicas propias del sector turístico.
Los primeros días representaron un reto: adaptarse a un nuevo entorno, integrarse a un equipo profesional y aprender una forma diferente de trabajar. Sin embargo, conforme avanzaron las semanas, Marla comenzó a desenvolverse con mayor independencia y seguridad. “En poco tiempo me sentí cómoda con las actividades y pude desenvolverme de manera independiente, siempre aprendiendo de las personas con las que tuve la oportunidad de trabajar”, compartió la estudiante.
Su desempeño durante la Estadía I abrió una oportunidad que no esperaba. Al concluir sus prácticas, el Hotel Chablé la invitó a permanecer durante el verano como parte de una brigada de apoyo, permitiéndole continuar aprendiendo y aplicar los conocimientos y habilidades desarrollados durante su formación. Al finalizar esta segunda etapa, Marla dejó las puertas abiertas para regresar en el futuro, un resultado que para ella representa la confianza que logró construir a través de su trabajo y compromiso.
Más allá de la experiencia profesional, Marla regresó a la UMAD con algo igualmente valioso: mayor confianza en sí misma y una nueva perspectiva sobre todo lo que puede alcanzar dentro de su profesión. Historias como la suya reflejan la importancia de acercar a los estudiantes a escenarios reales desde su formación universitaria, donde cada reto puede convertirse en aprendizaje y cada experiencia en una puerta hacia nuevas oportunidades. “Estoy muy agradecida con el equipo de Chablé y con la universidad por las herramientas y oportunidades que me han permitido vivir esta experiencia”, concluyó.


