Como sucedió al finalizar la temporada 2024-2025 con el egreso de jugadores de experiencia como Richard Sánchez, David Cervantes, Aldo Terrazas y Víctor Dávila, al concluir la campaña 2025-2026 en la fase de Ocho Grandes, los Tigres Blancos de la Universidad Madero vieron partir a Pablo Andrade, su capitán.
En el deporte universitario este tipo de despedidas representan el cierre de un círculo virtuoso: matricularse en una institución de prestigio nacional, ponerse a prueba al compaginar las responsabilidades académicas con las propias de un atleta de alto rendimiento, crecer —muchas veces fuera de la ciudad natal—, formarse integralmente, conseguir títulos de licenciatura y maestría que, junto a los deportivos, forjan disciplina, carácter y habilidades para, una vez egresado, ser una persona que con valores colabore en beneficio de la sociedad.
Cada generación que concluye su elegibilidad deja un legado dentro de la cancha, pero también confirma que el éxito de un programa deportivo se mide por la cantidad de estudiantes que egresan con una licenciatura y, en muchos casos, continúan su preparación con estudios de posgrado, como una maestría. La disciplina, el compromiso, el trabajo en equipo, la resiliencia y el liderazgo que se desarrollan durante años de entrenamiento complementan su formación académica y los preparan para desempeñarse como profesionistas íntegros.
Para la temporada 2026-2027 de la División 1 de la Liga de la Asociación de Básquetbol Estudiantil, los Tigres Blancos continuarán con el proceso virtuoso de dos jugadores de maestría que llegaron a las finales de la última temporada, así como con jugadores que, por elegibilidad, todavía tienen mucho futuro con el equipo maderista.
Al respecto, el coach Radai Villaseñor comentó: “El equipo todavía es joven. Los más grandes serán Víctor Rodríguez y César González, pero el cúmulo de los años lo tenemos entre el 2005 y 2006 y eso nos permite tener más o menos un promedio de edad de 21 años y medio. Víctor y César se mantienen como estudiantes de maestría y con jugadores como Haassim Núñez y Josué Ocampo, que son de licenciatura y que también tienen mucha experiencia, todavía nos queda más tiempo de elegibilidad”.
La esencia del modelo del estudiante-deportista consiste en comprender que los triunfos deportivos son memorables, pero que el logro más importante consiste en graduarse, convertirse en ciudadanos con valores y contribuir, desde su profesión y con responsabilidad social, al desarrollo de su comunidad.
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