Estudiar en otro país representa una oportunidad para ampliar conocimientos, conocer nuevas culturas y adquirir experiencias personales. Sin embargo, también implica afrontar desafíos que van más allá del dominio de un segundo idioma, pues adaptarse a distintas costumbres, normas sociales y formas de comunicación resulta fundamental para desenvolverse en un entorno desconocido.
Con el propósito de preparar a los estudiantes que próximamente realizarán intercambios académicos y estadías internacionales, la Universidad Madero llevó a cabo el Taller de habilidades adaptativas y choque cultural, impartido por la Maestra Yazmín Coraza Romero, responsable de acompañamiento Psicopedagógico de UMAD.
Durante la actividad se abordó la importancia de la comunicación intercultural, entendida como la capacidad de intercambiar ideas, interpretar comportamientos y establecer relaciones con personas de diferentes contextos culturales.
Uno de los aspectos centrales del taller fue comprender que comunicarse adecuadamente en el extranjero no consiste únicamente en hablar otro idioma. También requiere reconocer que los gestos, silencios, expresiones y formas de relacionarse pueden tener significados distintos dependiendo del país y su cultura.
A partir del modelo de competencia comunicativa intercultural de Michael Byram, los participantes conocieron cinco elementos esenciales para facilitar su adaptación: actitudes de apertura, conocimiento del entorno, interpretación de conductas, habilidades de interacción y conciencia crítica frente a prejuicios y estereotipos.
Asimismo, mediante ejemplos de situaciones académicas, se analizó cómo plantear solicitudes, negociar alternativas y resolver diferencias con profesores y compañeros, considerando las normas y particularidades de cada contexto.
Las diferencias culturales pueden hacerse evidentes en situaciones tan cotidianas como dirigirse a un profesor, solicitar ayuda o interpretar una respuesta. Reconocerlas antes de viajar permitirá a los estudiantes afrontar con mayores herramientas los primeros días de su estancia en el extranjero, cuando incluso las actividades más sencillas pueden representar un desafío.


