En un ambiente de cercanía y reflexión, la Comunidad Madero se reunió para compartir un momento de oración y agradecimiento por las bendiciones recibidas y por el inicio de un nuevo ciclo escolar. Este encuentro permitió hacer una pausa para reconocer lo vivido, valorar lo que comienza y fortalecer los lazos que unen a quienes forman parte de nuestra institución.
Durante la jornada se compartieron testimonios, momentos de acción de gracias y espacios de convivencia, en los que estudiantes, docentes y colaboradores pudieron expresar sus experiencias, deseos y esperanzas para esta nueva etapa. Más allá de una ceremonia, fue una oportunidad para recordar que cada ciclo también se construye desde la empatía, el acompañamiento y la disposición de caminar juntos.
Uno de los temas centrales fue el valor de la solidaridad, entendido como la capacidad de mirar al otro, reconocer sus necesidades y brindar apoyo desde nuestras posibilidades. Este principio forma parte de la identidad de la Comunidad Madero y cobra especial sentido al comenzar un nuevo periodo académico, en el que cada integrante puede contribuir a crear un entorno más humano y cercano.
El encuentro fue dirigido por nuestra Consejera Institucional, la Presbítera Egla Chávez, quien acompañó a la comunidad en este espacio de fe, gratitud y reflexión. La Universidad Madero reafirma así su compromiso de formar no solo profesionales preparados, sino también personas sensibles, solidarias y conscientes del impacto que pueden generar en quienes les rodean.


