El mundo literario

Razones para leer son muchas, razones para acercarse a esta apasionante actividad que es la literatura pocos la entenderán. A través de la imaginación, el encadenamiento que da cada palabra para construir una cadena de significados que conformen todo un texto para abrir una posibilidad de estados pasionales sólo algunos lo podrán entender. He aquí el quehacer literario de un escritor.

Escribir en la actualidad se vuelve un acto de ir contracorriente, leer es un privilegio que está al alcance de todos, así es, solamente es recorrer las calles de nuestra ciudad  y encontrar librerías de todos los matices, publicaciones recientes, libros de segunda mano, libros chicos, grandes, publicaciones que se vuelven adictivas por el interés de la trama o porque en cada una de esas palabras alberga algo que resulta un grito para el subconsciente del lector.

Es cierto lo que  se publica en un anuncio de una de las librerías que hay en el centro histórico de nuestra Puebla, allá por la 3 poniente, Jorge Luis Borges  advierte “la lectura debe ser una de las formas de felicidad y no se le puede obligar a nadie a ser feliz”.

Es un acto libertario y en estos tiempos, tan sistematizados por la tiranía de lo digital que parece que te hacen una lavativa ocular a través de la inmediatez de la imagen en forma de meme, leer literatura es también algo subversivo, transgresor y  por supuesto, divertido.

Y como vendedor callejero, grito entre el bullicio para pedirles por favor un momento de su atención, les hablaré de las cualidades transgresoras de la literatura; lo maravilloso de las palabras es que no sólo designan a la cosa con el nombre, sino que pueden llevarse hacía otro sentidos.

La trasgresión del quehacer literario

La trasgresión  se enfocará hacia otras cualidades del mundo sensible, en la literatura se recrean imágenes mentales a través de lo que se evoca, no sólo nos va a llevar a lugares, estos lugares pueden ser pasados, ficticios o incluso en un estado onírico, no será la misma Francia de Los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas, que de Moliere, Víctor Hugo; La Bastilla, Notre Dame, El Palacio de Versalles, escenario de las historias de algunos de estos autores irán más allá que un lugar de fondo, incluso, serán un personaje más.

La transgresión de la palabra llega a otros sentidos, por ejemplo en su obra El Perfume del escritor alemán  Patrick Süskind, publicada allá por 1985 y que causó interés por la trama. Jean-Baptiste Grenouille, un perfumista, que trata de  captar la esencia de las personas, las flores, de todo lo que le rodea para crear el extracto, el perfume definitivo y aplicarlo en él, ya que su tragedia ,es carecer de olor propio a pesar de tener un olfato desarrollado.

Süskind plasma e incluso llega a que el aventurado lector perciba los olores que refleja en la Francia de 1738, en el barrio más putrefacto de esa época dónde el personaje principal nace entre desperdicios y vísceras, su nacimiento se da entre el cúmulo de olores rancios.

La maldición de Grenouille lo hace un extraño ante las personas que lo rodean, ya que no huele a nada, y él ávido y extasiado por los olores que lo rodean y principalmente por una hermosa joven pelirroja que prepara duraznos, comete asesinatos y posteriormente con sus habilidades que obtiene como perfumista, trata de recrearlos y guardarlos para la posteridad en frascos

La  forma de escribir para construir los olores demuestra un oficio por parte del escritor alemán, así como también nos regala una postal de esa Francia previa a la Revolución Francesa pero no se centra solamente en las estructuras de la forma de calles, casas, vestimenta e iglesias como puede ser la novela del Jorobado de Notre Dame de Víctor Hugo, nos sumerge en la ilusión del olor como un marco contextual.

Lo que nos aporta el quehacer literario

Está es una humilde reflexión como lector y como habitante de este mundo; se ha pretendido a través de la aplicación de la tecnología en el campo del entretenimiento recrear movimientos en las escenas de las películas, perfeccionar la tercera dimensión y cada día hacer más preciso el sonido, pero el olor, eso es complicado e incluso en algún momento podrá llegar a ser contraproducente para el entretenimiento masivo, sin embargo, en la literatura todo eso y más es posible cuando hay un buen texto detallado en referencias, con el peso exacto de palabras y por supuesto, un lector dispuesto a conjugarse en ese binomio que brinda una infinidad de posibilidades que es pasar un buen rato de gozo.

La transgresión psicológica que brinda el miedo, el terror por las cosas que están ocultas entre los ángulos de las paredes de casas viejas y abandonadas, de mausoleos profanos, la oscuridad que nos remite a los miedos infantiles y que son estilizados por la tortuosa genialidad de Lovercraft, Poe, Bram Stoker y autores contemporáneos como Stephen King.

Miedos recurrentes y también extraños, la transgresión aborda nuestra mente y en cada vuelta de hoja puede semejar como el rechinar de una puerta vieja y vencida por el espectro del tiempo para encontrarnos de cara  en el más profundo de nuestros miedos gracias a la vivacidad locuaz de los autores anteriormente citados y otros por supuesto, que se me escapan en este momento entre las líneas que escribo.

La mirada hacia el futuro como un mundo posible volcado en nuevos universos, en avances que puede brindar la tecnología y la ciencia, desde las posibilidades que en tiempos de Julio Verne parecían imposibles como llevar un hombre a la luna, los principios robóticos de Isacc Asimov que formulan la encrucijada si una inteligencia artificial puede o no tomar decisiones e inclusive, si tienen una humanidad y moralidad como es visto a través del Hombre Bicentenario o en el cerebro positrónico de Sally.

La ciencia ficción es todo un cuarto de juego,  posibilita lo que en ocasiones la ciencia formal todavía no se atreve o no ha podido llegar, Antes de que en 1969 la suela de Neil Armstrong quedará impregnada con el polvo del terreno selenita, los exploradores de Verne ya habían sido disparados a través de una bala de cañón por allá en la muy lejana década de los 1800.

Transgresión y naturaleza humana observada en los relatos milenarios, procedentes de culturas precolombinas de este nuestro territorio, antes de que fuera conocido como México, pero que  ya hablaba de la relación del ser humano y su entorno natural como el origen del murciélago, la creación del primer hombre a través del maíz, leyendas y mitos de las zonas de Yucatán, Veracruz y de la otrora poderosa Tenochtitlán.

También hablar de naturaleza humana con virtudes y sus claroscuros relatados en la mítica de los  héroes, tanto mortales y semidioses, reflejados en la tragedia griega, ¿acaso no es toda una transgresión que el ser humano se rebele ante los designios de lo divino con el costo o triunfo por las decisiones que tomó?

Un breve recorrido del quehacer literario

Algunos autores clásicos que saben de estas transgresiones y que han sido reconocidos como bastiones de las lenguas inglesa y española son los inmortales Shakespeare y Cervantes Saavedra, respectivamente. El primero, es cierto, a través del teatro, pero cuya fecunda obra también se vuelve disfrutable a través de la lectura de sus clásicos donde la comedia, el drama, la tragedia, la farsa son tan vigentes que se podrá exponer que su obra es transgresora del mismo tiempo al ser leída más allá de su época.

El siglo de Oro Español, reflejado en el movimiento barroco, a mi juicio, cubre una serie de transgresiones sociales, como el cuestionamiento del poder monárquico, en la puesta en escena de algunas obras teatrales, los personajes femeninos llegaban a vestirse como hombres, en esa época era todo un atrevimiento, muchas de estas tramas fueron producto de Lope de Vega.

También, el propio lenguaje es transgresor, está en su naturaleza, Jacques Lacan y Ludwig Wittgenstein, aunque no son literatos, dan una explicación sobre éste, mediante la conducta y el simbolismo, a través de los sistemas de expresión y de los silogismos de la lógica, tratan de darle sentido, a las imbricaciones, pero quienes desentrañan esto y con mayor emotividad son los propios poetas, como Quevedo, Góngora, Arthur Rimbaud, William Blake y Octavio Paz por mencionar algunos y a los más selectos.

Las posibilidades que brinda la literatura son innumerables, se debe reconocer siempre su plus de goce por encima de lo que es el propio mundo y el saber, debe tener ese carácter lúdico, en un primer acercamiento, posteriormente se debe combinar con la experiencia que uno va adquiriendo, con el entorno para enriquecer el lenguaje y de ahí reconocer y reconocerse entre los múltiples mundos que puede abordar.

Debe tomarse con amenidad, jamás violentar al lector novel, poco a poco él o ella  se irá exigiendo, encontrará que hay puntos en común con su vida y con lo los personajes a través de símbolos representados, llegarán a manifestarse como en un espejo.

Conclusión

Antes de concluir, quisiera retomar otra dos transgresiones que encierra la palabra escrita, el sentido del gusto como la evocación de imagen,  En el 2013 Carlos Rubio, doctor en lingüística aplicada y catedrático de literatura japonesa en universidades importantes como la Complutense de Madrid, escribió un amplio análisis de carácter hermenéutico sobre el Japón de Haruki Murakami, en este trabajo convergen la geografía, la ciudad, los símbolos que conllevan los personajes del autor de Tokio Blues y Al Sur de la Frontera, al oeste del Sol, entre las aristas que explica Rubio del universo murakamiano se encuentra lo culinario.

En el libro El Japón de Murakami presenta los restaurantes donde los personajes degustaron algún platillo o bebida, formando una especie de punto cardinal para la construcción ambiental de las novelas, dentro de esa situación, la música juega otro punto importante, para transfigurar entre lo moderno y con las evocaciones tradicionales que podamos tener de Japón, al mismo tiempo, es el Nihon de Murakami.

Abura-age, que es tofu o pasta de soya frita aparece como parte de la cena que el personaje principal de la novela El Fin del Mundo prepara para la joven bibliotecaria que irá a visitarlo.

Otro platillo que forma parte de las novelas de este escritor japonés en Kakfa a la orilla, preparan anguila a la parrilla con salsa de soya sobre arroz hervido, este platillo es el favorito del personaje principal llamado Nakata.

Otra referencia visual a través de la articulación del lenguaje escrito que ofrece Carlos Rubio entre el Japón progresista sobre el tradicional, aludiendo a su orografía es a través del siguiente pasaje que cito:

La región norte de Japón Honshu y  Hokkaido convergen a través de un abrupto espinazo de cadenas montañosas que tradicionalmente han mantenido las franjas costeras del mar de Japón separándolas del Japón avanzado y demográficamente rico del mar interior. Rubio señala que estos mares son “como dos personas que, resignadas a estar juntas, deciden sentarse dándose la espalda –una mirando a Asía; la otra al Pacífico -, pero inseparables a perpetuidad por tener que compartir el mismo respaldo de la silla.”

Sin la maleabilidad que ofrece el lenguaje escrito sería poco atractiva esta descripción que abre diversas capas que hay entre lo moderno y lo que está oculto entre sus accidentes geográficos. La función poética que envuelve el mensaje favorece a un significado más real que la simple recolección de datos.

Con esta serie de recorridos y pasajes expreso que la literatura es un transgresor que se apoya en el lenguaje escrito para converger en diversas caras del cuerpo geométrico que es la realidad, que nos brinda la posibilidad de recrear épocas, lugares, personas, costumbres, olores y sabores para darle sentido a nuestros anhelos, miedos, esperanzas, nostalgias y aspiraciones

Esta transgresión se formula a través de la lectura, donde aparece una voz que aunque esté derivada de nuestra mente, recorre con una personalidad propia, forjada de la mano del autor para darle lucidez a las cosas que parecen  imposibles de nombrar, pero que siempre han estado ahí y solamente falta alguien que las muestre a través de la evocación de la palabra escrita.

Adolfo Eduardo Badillo García.

Maestro en Ciencias de la Educación en Instituto de Estudios Universitarios (Agosto 2013-julio 2015).

Egresado de la Universidad Madero en Ciencias de la Comunicación (1991-1996), con un diplomado en Comunicación Organizacional para el Desarrollo Empresarial Efectivo, en el Centro de Estudios Avanzados Siglo XXI (2003-2004), Diplomado en Educación Superior por parte de la Universidad del Valle de Puebla (2011) curso en Semiótica del Discurso impartido por Jacques de Fontanille (BUAP, junio 2002). Curso: Redacción en el discurso científico, impartido por la Dra. Guillermina Baena Paz (BUAP 2007). Cuenta con 12 años de experiencia profesional en la Dirección de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Puebla, y colaboró en la Fundación Ayuda en Acción México en el área de comunicación.

Actualmente imparte los talleres de literatura para todas las carreras de la UMAD